Me gusta la tormenta, me gusta el cielo nublado, el olor de la tierra húmeda después de la lluvia, el aire fresco, las gotas de agua sobre mi rostro . . .
Ayer se me ocurrió la idea de ir a la peluquería y al salir pasé por una terraza de un bar en la que todos los tíos que había se me quedaron mirando, al pasar por la puerta del establecimiento:
Camarero: Me gustan tus zapatillas.
Yo: Ah! Gracias.
Camarero: ¿Dónde las has comprado?
Yo: En Plaza Norte.
Camarero: ¿Y de dónde eres? Porque eso queda lejos de aquí.
Yo: De Miraflores.
Camarero: Ah! Pues si estás aquí al lado ¿Y cuánto te han costado?
Yo: Pues entre 40 y 50 euros.
Camarero: Ah, pues me gustan. Además me gusta cómo vistes.
Yo: Gracias.
Camarero: Sí, las chicas de ahora no visten así, te queda muy bien.
Yo: Gracias.
Camarero: Así visten los rockeros, te gusta el rock?
Yo: Sí.
Camarero: ¿Y cuál es tu nombre?
Yo: Mª Ángeles.
Camarero: Yo soy Tony.
Yo: Encantada (dándole la mano)
Camarero: Pues de verdad, te queda muy bien, me gusta como vistes.
Yo: Muchas gracias.
Camarero: Pues pásate un día y te invito a tomar algo.
Yo: Muchas gracias.
Camarero: Pero, de verdad, pásate.
. . .
Esta mañana me dieron mi premio del sorteo del proyecto de psicología y me he pasado el rato en la cafetería de esa facultad con la investigadora que hizo dicho proyecto. Hasta casi las 13:00 con ella.
Ahora acabo de llegar de la Fnac, de estar casi dos horitas leyendo el tomo 8 de Death Note, que no he terminado por dos capítulo. Sinceramente, a partir del tomo 7 ya pierde el sentido . . . L se aleja de mi vida y no sólo con respecto a la historia del manga . . . Aún recuerdo la primera vez que me llevaron a dar un paseo por la Fnac, algo maravilloso que se me quedó en la memoria como un dulce recuerdo . . .
martes, 15 de julio de 2008
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